Omar, el espectador [Parte II]

Después de observar un rato el espectáculo, finalmente decidió meterse en su casa para darle otra calentada al agua del mate y buscar algo para comer. Su esposa Clara estaba leyendo un libro de Neruda sentada en la escalera que llevaba del living al altillo. El viejo Omar la saludó amablemente y le hizo un chiste al paso sobre lo que había visto afuera: le dijo algo del dragón de don Emilio, las flechas perdidas y el contraataque de los automovilistas en el semáforo. No me acuerdo bien, fue un chiste al boleo y pasó derecho para la cocina. Después puso un LP compilado de los Parchís en la bandeja reproductora y le dio volumen a los parlantes para tapar el ruido estrambólico e irrepetible que venía de la calle.

Cuando sonaron los primeros acordes de “Hasta luego Cocodrilo” Omar se puso de pie y se quedó callado un instante. Al momento siguiente algo cambió en su mirada y empezó a destrozar todo lo que encontró a mano sin titubear. Tiró el televisor al suelo y le metió una patada al teléfono de disco haciéndolo volar por el aire mientras se desarmaba en pedazos. Atacó con furia la biblioteca y arrancó hojas y tapas de varias de las obras clásicas que reposaban en sus estantes. Prendió fuego un sillón individual y hasta puso a funcionar la licuadora sin tapa para enchastrar azulejos y pared. Visualmente era un momento perfecto, de esos que uno desea ver en cámara lenta para no perder detalle.

Clara lo miraba levantando la vista por encima de las páginas e intentaba descifrar los aullidos y sonidos guturales que salían de la garganta de su enfurecido esposo. Omar atacó todo lo que tenía alrededor mientras tarareaba a los gritos las estrofas del clásico infantil español. Apuñaló con violencia algunos almohadones y los tiró arriba de una hornalla prendida para que empezaran las llamaradas en el sector de la cocina. Su pareja continuaba mirándolo de reojo mientras alternaba la visión sobre algunas líneas de lo que estaba leyendo. Parecía despreocupada, aunque el gesto de su cara indicaba que no estaba comprendiendo del todo bien la situación.

La cosa se puso fea cuando la canción terminó y vinieron esos segundos de silencio que transcurren irremediablemente hasta que la púa empieza a leer el tema que sigue. Los dos permanecieron inmóviles. Omar estaba agitado y jadeaba. Tenía la remera rota y se había hecho un corte poco profundo en el antebrazo.

“Son cinco jóvenes y su robot, cuya misión es la de proteger”, las primeras palabras de “Comando G” sonaron a todo volumen desatando la locura de Clara, que tiró el libro arriba del sillón incendiado, se incorporó de un salto y salió corriendo despavorida hacia la calle rompiendo a su paso adornos y floreros.

– ¡Andate para la cocina, Omar! ¡Rajá! – gritó mientras se arrancaba un pedazo de camisa con la mano.

Él la vio pasar sorprendido y siguió haciendo desmanes con una pasión admirable. Parecía no cansarse nunca. Había empezado a babear y le salía espuma de un oído. Estaba rengo. Había pedazos de electrodomésticos rotos por todo el ambiente y varias rajaduras en una pared que agarró a mazazos.

– ¡Comando G! ¡Comando G! ¡Siempre alerta estááá! – arengaba mientras golpeaba con fuerza el ya debilitado revoque.

De repente los vidrios y el marco de la ventana que daba a la calle estallaron y un auto conducido por Clara entró en el living a toda velocidad causando destrozos casi irremediables tanto en el vehículo como en la propiedad. Omar la miró y sonrió con carita de contento mientras un pedazo de pared se desprendía del techo y caía al suelo. El tocadiscos se cayó pero seguía sonando, ahora con un sólo parlante. Ambos se acercaron caminando despacio mientras miraban con bronca al reproductor musical, que lentamente se empezó a apagar como pidiendo un instante de piedad en medio de tanto descontrol. Finalmente todo quedó en silencio y los dos, agitados pero felices, giraron las cabezas para mirar su entorno.

– ¿Y si nos acomodamos en la piecita del fondo? – dijo ella. Y él estalló de risa.

Leandro Ezequiel Llona, No tan distintos

explosion-549662

Contacto: leandrollona@gmail.com

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s

Crea un blog o un sitio web gratuitos con WordPress.com.

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: